viernes, 23 de julio de 2010

30 segundos de felicidad instantánea

Así de simple... del lugar más oscuro del mundo te transportás a una habitación blanca, llena de luz, embriagada de tanto sol brillante.
Milésimas de segundos que separan el bien del mal.

Y no dura nada. Dejás que te inunde el alma... pero no dura nada. Sabés, lo tenés bien en claro, que son solo unos segundos más que te vas a ver beneficiado por esa satisfacción casi efímera (algo siempre te queda grabado en algún recoveco de tu ser).

Mañana... El problema es mañana. Te levantás y desconocés tu porvenir. Miedo constante en vos... Tranquilamente todo puede desbordarse otra vez, desbordarte vos, la copa de los problemas y la copa de la amargura. Y ahí es como si se cerraran puertas y ventanas, volviendo otra vez a ese rincón aislado del planeta donde no percibís nada más que lo que te está comiendo la risa explosiva que todos saben existe en vos. 

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