jueves, 25 de noviembre de 2010

Los árboles lloran de pie

En que mundo estarás viviendo que no me oís,
en que estrella te habrás escapado para no distinguirme más,
entre que paredes te habrás perdido que ya no te puedo encontrar...

O será que yo dejé mi piel acá...
Donde vos seguis rondando,
pero de mi no queda nada,
no queda alma, sangre o luz.

Al menos no en ese lugar...
Infierno, cielo; mar o tierra; ficción o realidad;
¿Cuál es la diferencia entre tocarte y traspasarte?
Si aún así, no estamos en el mismo lugar.

En que mentira estaremos hurgando de más,
a quien estaremos abriédole las heridas con cada bostezo,
sobre que suelo habré dejado mis hojas secas, mi retazos inservibles...

Y donde no estamos más,
ni donde buscamos más.
Pero donde si estuvimos,
donde los árboles lloraron de pie.
Donde lloramos de pie, salvo que seguimos en pie.





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